La herida sigue abierta y se continúa metiendo el dedo en la llaga. El presidente de nuestro atletismo es un experto en ese arte. Ahora, compara la natación con el atletismo (dos deportes obviamente similares), con un objetivo claro: comenzar a justificar los malos resultados -si llegan- en los europeos de Berlín. Odriozola parece no confiar en los atletas que acudan a la prueba, y así no se puede llegar muy lejos. Que no haya nadadores africanos -con la excepción de Sudáfrica- de élite no resta competitividad a la natación. Son deportes distintos, por lo que no se pueden comparar.
Sin embargo, no podemos dudar de que si se logran buenos resultados, nuestro presidente será el primero en subirse al carro del éxito. En otras ocasiones ya echó en cara a las periodistas más críticos, tanto con él como con la federación y sus previsiones, que desconfien del atletismo español cuando deberían apoyarlo. Él tiene que ser quien predique con el ejemplo y actuar de forma coherente y con la sensatez que requiere su cargo.
Por otra parte, tenemos que reseñar el fallecimiento de Dani Jarque, que ha conmocionado a la afición perica y principalmente a su familia, aunque eso siempre queda en la oscuridad mediática. Esperaba un hijo, al igual que el sevillista Antonio Puerta, lo que esperamos sea un halo de esperanza para su esposa.
Hace meses, Rubén de la Red sufrió un desvanecimiento durante el partido de Copa contra el Irún. Ha reconocido para Marca que tuvo la suerte que le ha faltado a Jarque, pero estos sucesos -desgraciadamente- están siendo casi habituales. El fútbol nunca ha sido un deporte tan peligroso como para acabar con las vidas de los futbolistas, pero en los últimos años parece ser así. El único antecedente en nuestro futbol, antes de Puerta, fue Berruezo (otro sevillista) en 1973.
Su masificación no es justificación, ya que la cantidad de jugadores y equipos es la misma que hace décadas. Un mayor esfuerzo físico de los futbolistas se han visto equiparados con mejoras sanitarias, tanto con adelantos médicos como con pruebas médicas más exhaustivas. O se nos escapa algo a todos o la desgracia se cierne sobre el fútbol español. Si es así, que la mala fortuna sea efímera.

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Más que suerte, habría que revisar desde el deporte base el desarrollo muscular y cardíaco de los deportistas. Al igual que se hace con los ciclistas, un estudio del miocardio a fondo. Si se desarrolla mal el corazón, ya sea por falta de base aeróbica (resistencia) como por falta del componente de la intensidad (trabajo anaeróbico) se es más propenso a sufrir estos ataques. Pero ahora le explicas tú a un futbolista que tiene que correr 2 días por semana más de 10 minutos seguidos...